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nov 15

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Doctrina “Parodia”

Justicia Ciega Sorda y Manca

Una más…de tantas.

     No soy magistrado de ningún tribunal, tampoco soy juez, ni siquiera abogado, es más, no entiendo demasiado de derechio penal. Pero de lo que sí entiendo es de la justicia en su término, es decir, del que lo hace la paga. Convivir en sociedad, respeto mutuo y libertad en su máxima expresión son los valores que promueve nuestra constitución, y resulta que los que menos han respetado esos valores, asesinando, extorsionando, chantajeando y radicalizando un ideal, ven cumplidas sus penas porque a alguien, no sé a quién, se le ocurrió en su momento hacer las cosas mal. ¿Cómo podemos ser un país tan absurdo?

     Y ahora, esos mismos que privaron no de libertad, sino del derecho a vivir, a personas como tú y yo, como nosotros, y simplemente porque sí, salen a la calle proclamando al viento aquel lema por el cual mataban y seguirían matando. Sonriendo porque han ganado su lucha, que no era otra que matar por matar y truncar la vida de cientos de familias para siempre. Cabe resaltar que para esas familias no hay ninguna doctrina que pueda hacer volver a sus seres queridos que un día sólo caminaban por el lugar poco indicado a la hora equivocada. No, ellos nunca podrán volver, porque están muertos.

     Yo le pediría a cualquier magistrado del tribunal de Estrasburgo que no se centrara de forma exclusiva en la legalidad del hecho, que quizá sea cuestionable y culpa de los de siempre. Pediría que fuera más allá. Pediría que golpeara en la puerta de cualquier hogar humilde de nuestro país, y se encontrara frente a frente con alguna víctima del terror de estos vándalos, o con algún familiar de algún ejecutado por estos hijos de puta. Y le explicara con palabras técnicas, como en la sentencia que leyeron ante todos los medios de comunicación, que el asesino de su hijo, padre, tío, amigo, abuelo, marido, y tantos etcéteras, ha quedado en libertad antes de tiempo porque hubo decisiones mal tomadas, por fallos del proceso, por aplicar una ley obsoleta que tarde o temprano nos pasaría factura. Normalmente, la razón va de la mano de la verdad y de la legalidad, pero no de la justicia que todo el pueblo desea. A veces, nos implicamos tanto en pelear por los derechos de los malos, que nos olvidamos de los derechos de los buenos, de la gente de a pie que sí respeta la vida de los demás.

     Lo que está pasando con la doctrina Parot es para que nuestros políticos se sienten a pensar, y reflexionen sobre qué es lo que estamos haciendo mal. Porque si a mí me roe las entrañas que un bastardo de estos salga de la cárcel con cara de jocker, no quiero ni pensar lo que sienten las víctimas de verdad, y lo que en algún momento puedan llegar a hacer.

     La justicia en nuestro país no es ciega, sólo cierra los ojos para no sentir vergüenza.

Acerca del autor

Manuel Prados

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